Ir al contenido principal

El Desafío Eléctrico


 Hoy quiero quitarme la mascara, hoy quiero aceptar lo bueno y lo malo. Hoy mi mente no paró de decir estupideces, con su voz negativa me presionaba hacía esos rincones oscuros en los que no somos compatibles. Que difícil es a veces el tema de convivir con esas personalidades que queriéndolo o no, ya forman parte de ti aunque siempre se pueden soltar.

 Hoy di una mirada triste al pasado, y me dolió. Duele ya no sentir lo mismo. Esto de soltar se hace pesado, no quiero lastimar a nadie. No quiero retenerme o detenerme en mi nuevo andar, no quiero tener que inhibirme de probar otros sonidos, otras voces, otros paisajes. Hay tanto que ya no quiero... Me transformé y me sentí en otra dimensión, conectando con sensaciones que me quitan un peso de encima.

 Vengo juntando mis partes,  reconstruyendo mi torre de letras para poder brillar y vivir a través de mis sueños.

 He soltado tan firmemente, que se me fue de las manos. Se fue para no regresar, se fue para no ser parte nunca más de este corazón que quiere y merece lo mejor.  

 Hoy meditaba frente al mar y sentía una energía intensa dentro mi, una chispa queriendo brotar por mis poros, una emoción que quiero mantener y compartir a través de mis letras. No sé como describirlo pero se siente bien. No sé que nombre ponerle, ni tampoco de donde viene. Tendré que consultar con la almohada para ver que mensaje me llega algún mensaje por allí.

 Hoy estoy bailando con estilo, expandiendo mi oído para llenarme de esas historias que me hacen sentir bien. Estoy abriendo mi mente para poder crear nuevos archivos que dejen huellas en mi vida. Ando buscando un respiro y compartiendo una sonrisa para seguir bailando el vals de la vida. 

 Ya no tendría que hablar de más.




 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Silencio para agradecer, mucho ruido para disfrutar

 ¡Hola! Aquí estoy de nuevo. Pasaron muchas cosas desde mi última publicación en marzo del 2025. Hay mucho que uno no se atreve a escribir y compartir… miles de letras por ahí escondidas, esperando convertirse en libro, en novela de televisión, cortometraje, película o en una obra de teatro.  No pensé que este blog iba a tener tantas vistas, pero aún hoy, cada vez que regreso, veo que muchas personas me leen y no sé quiénes son. Solo quiero que sepan que también los veo. Me da una gotita de esperanza y me inspira a ser un poquito más constante. A veces pienso que, si sigo alimentando mi blog Rastros de un instante escrito , ya no serán cientos de lectores, sino miles… ¡Me encantaría! Y sé que a mi madre le gustaría saberlo, y a mi abuelita —que partió este año— también la haría sentir orgullosa.  Todavía no he escrito nada sobre la partida de Ana Josefina, mi abuela, porque sigo procesándolo, mis duelos son lentos y he escrito demasiadas cosas al respecto, no todo ha sido...

"El Amor Después del Amor" de Fito Páez.

"Alguien me dijo que tal vez si dejo de 'ser tan loca' y me comporto 'más seriamente', alguien podría llegar a amarme. A los días, me olvidé de su nombre".  El martes pasado terminé de ver la serie basada en la vida de Fito Páez. En todas las escenas fuertes (de las cuales no daré spoiler por si alguien no la ha visto), lloré bastante. Hace poco tuve una amenaza de pérdida muy fuerte y poco he podido compartir al respecto, pero lloré todo. Quería investigar más sobre Fito, su vida y poder sacar una reseña impresionante, pero la verdad es que habrá miles de reseñas, o por lo menos eso creo. Así que solo voy a compartir lo que a través de esa mirada, de esa parte importante de su vida, nos deja ver el rosarino Fito Páez. Esto será una mezcla de todo lo que la serie provocó en mí.  Nos vemos a nosotros, los artistas, contando miles de historias a través del arte. A menudo, esas historias se entienden muchos años después, sobre todo en épocas de dictadura, en las ...

Irse

 Irse es un arte, un rito que desgarra y remienda el alma en un mismo aliento. Se siente como pequeñas puntadas en el corazón: lloras, ríes, rompes papeles, arrojas al olvido esas cosas que alguna vez fueron cápsulas de recuerdos, hasta que el tiempo, ese viejo ladrón, las torna livianas, fáciles de soltar. Porque todo cumple su ciclo. Reviso documentos antiguos que seguí guardando "por si acaso", aunque jamás llegó el acaso. Me entero, una vez más, que no soy O positivo, como creía, sino otro tipo de sangre. Aparece la copia en tamaño carta de La Nuit Étoilée de Van Gogh, esa que insisto en conservar, aunque nunca la cuelgue. Radiografías de los años que se han ido. Vuelvo a aquel 14 de agosto del 2020, cuando decidí cambiar mi vida en México y pedir asilo político. Un giro que me sostuvo durante cinco años, llevándome a conocer a las personas correctas, a construir un mundo donde los sueños imposibles dejaron de serlo. Hoy, con cada papel que rompo, suelto meses de trámite...