Ir al contenido principal

Soñar que morimos

 

 La primera vez que soñé que moría fue aproximadamente a los 19 años de edad, quizá lo había soñado antes pero, esta vez lo recordaba perfectamente. Estaba en un edificio y de repente caían bombas, había una especia de guerra aérea, vi muchas cosas en llamas y de repente ¡puf! supongo que alguna bomba cayó sobre mí. Todo se volvió negro, se apagó todo, un silencio absoluto me rodea. Me desperté y no le di importancia en el momento, aunque se convirtió en esos sueños que recuerdas de por vida.


 Dicen que cuando soñamos que morimos no quiere decir algo malo, al contrario. Soñar que mueres según "expertos" puede significar que una parte nuestra ha muerto simbólicamente, puede querer decir que nos estamos despidiendo de algún hábito, miedo, etc. Incluso podría significar algo bueno porque significa que algo mejor está por venir.


 Pasó mucho tiempo para que volviera a soñar con la muerte de una manera similar, al menos que yo recuerde. Anoche, desperté prendida fuego, como si estuviera en un sauna, veo la hora 4:44, me levanto media dormida, prendo el aire acondicionado, no puedo dormir. Me pongo a buscar algún articulo para leer, trato de que mi mente no se enrede en ningún pensamiento y mantenerla en blanco, 5:15 es la última vez que veo la hora, pasado unos minutos intento dormirme, me cuesta un poco hasta que finalmente caigo en un sueño profundo. 

 Aparezco en un departamento con un ventanal gigante, veo media ciudad a través de ese ventanal. En este sueño se encuentra mi abuela Ana, otra mujer (no defino bien quien es) estamos lavando ropa y de repente se posa una nube negra encima, empieza a llover muy fuerte, veo rayos, truenos y relámpagos: -miren, está muy fuerte la lluvia- les digo. A través del ventanal veo como una rayo cae sobre un edificio cercano y veo como el edificio se cae a pedazos, -¡abuela! el edificio de allí se está cayendo-señalo. Sucede lo mismo con nuestro edificio, o esa es la sensación que me da, me siento aplastada y hay mucho silencio, no veo nada más que oscuridad. Estoy muerta. Aunque... mi corazón no ha dejado de latir, siento que late muy fuerte, intento volver, respirar de nuevo. Me despierto de golpe, estoy viva, solamente murió una parte de mi.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Silencio para agradecer, mucho ruido para disfrutar

 ¡Hola! Aquí estoy de nuevo. Pasaron muchas cosas desde mi última publicación en marzo del 2025. Hay mucho que uno no se atreve a escribir y compartir… miles de letras por ahí escondidas, esperando convertirse en libro, en novela de televisión, cortometraje, película o en una obra de teatro.  No pensé que este blog iba a tener tantas vistas, pero aún hoy, cada vez que regreso, veo que muchas personas me leen y no sé quiénes son. Solo quiero que sepan que también los veo. Me da una gotita de esperanza y me inspira a ser un poquito más constante. A veces pienso que, si sigo alimentando mi blog Rastros de un instante escrito , ya no serán cientos de lectores, sino miles… ¡Me encantaría! Y sé que a mi madre le gustaría saberlo, y a mi abuelita —que partió este año— también la haría sentir orgullosa.  Todavía no he escrito nada sobre la partida de Ana Josefina, mi abuela, porque sigo procesándolo, mis duelos son lentos y he escrito demasiadas cosas al respecto, no todo ha sido...

"El Amor Después del Amor" de Fito Páez.

"Alguien me dijo que tal vez si dejo de 'ser tan loca' y me comporto 'más seriamente', alguien podría llegar a amarme. A los días, me olvidé de su nombre".  El martes pasado terminé de ver la serie basada en la vida de Fito Páez. En todas las escenas fuertes (de las cuales no daré spoiler por si alguien no la ha visto), lloré bastante. Hace poco tuve una amenaza de pérdida muy fuerte y poco he podido compartir al respecto, pero lloré todo. Quería investigar más sobre Fito, su vida y poder sacar una reseña impresionante, pero la verdad es que habrá miles de reseñas, o por lo menos eso creo. Así que solo voy a compartir lo que a través de esa mirada, de esa parte importante de su vida, nos deja ver el rosarino Fito Páez. Esto será una mezcla de todo lo que la serie provocó en mí.  Nos vemos a nosotros, los artistas, contando miles de historias a través del arte. A menudo, esas historias se entienden muchos años después, sobre todo en épocas de dictadura, en las ...

Irse

 Irse es un arte, un rito que desgarra y remienda el alma en un mismo aliento. Se siente como pequeñas puntadas en el corazón: lloras, ríes, rompes papeles, arrojas al olvido esas cosas que alguna vez fueron cápsulas de recuerdos, hasta que el tiempo, ese viejo ladrón, las torna livianas, fáciles de soltar. Porque todo cumple su ciclo. Reviso documentos antiguos que seguí guardando "por si acaso", aunque jamás llegó el acaso. Me entero, una vez más, que no soy O positivo, como creía, sino otro tipo de sangre. Aparece la copia en tamaño carta de La Nuit Étoilée de Van Gogh, esa que insisto en conservar, aunque nunca la cuelgue. Radiografías de los años que se han ido. Vuelvo a aquel 14 de agosto del 2020, cuando decidí cambiar mi vida en México y pedir asilo político. Un giro que me sostuvo durante cinco años, llevándome a conocer a las personas correctas, a construir un mundo donde los sueños imposibles dejaron de serlo. Hoy, con cada papel que rompo, suelto meses de trámite...